Reflexión 6 "Allí, junto al río Ahava, proclamé un ayuno para humillarnos delante de nuestro Dios y solicitar de él un buen viaje para nosotros, para nuestros niños y para todos nuestros bienes. Pues tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendieran del enemigo en el camino, ya que le habíamos dicho al rey: «La mano de nuestro Dios está, para bien, sobre todos los que lo buscan; pero su poder y su furor contra todos los que lo abandonan». Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio". Esdras 8: 21-23. 1. Situación El rey de Ciro decreto que los israelitas que estaban en destierro volvieran a Jerusalén
2. Qué pasa cuando ayunamos "Después proclamé un ayuno cercano del río Ahava, para que reconociéramos nuestras faltas ante nuestro Dios, y para pedirle que nos llevará con bien a nosotros, nuestras familias y nuestras posesiones" (Versículo 21). a. Reconocemos nuestras faltas b. Confiamos en Dios En este caso, los israelitas decidieron confiar más en Dios que en el rey de Persia, pues Esdras dice que le dió verguenza pedirle al rey soldados para protegerlos ya que ellos habían dicho que Dios protege a todos los que le buscan, y castiga a los que le abandonan (Versículo 22). c. Obtenemos protección Es importante que confiamos en la protección de Dios, más que en la protección de los hombres (Versículo 23).
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